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Consumo de tabaco

El consumo de tabaco es una de las principales causas de muerte en la sociedad. Afortunadamente, también se encuentra entre las causas más evitables. Además de ser un hábito socialmente indeseable, fumar puede provocar cáncer oral, reducir los sentidos del gusto y el olfato, afectar la recuperación posterior a una cirugía oral, manchar los dientes y aumentar el riesgo de contraer enfermedades periodontales. La Asociación Estadounidense de Odontología (ADA, por su sigla en inglés) y todos los odontólogos pediátricos alientan a los niños, adolescentes y adultos a abstenerse de todas las formas de consumo de tabaco.

Casi todos los adultos fumadores empezaron a fumar antes de los diecinueve años. Con toda probabilidad, los individuos que se hayan abstenido de fumar durante la adolescencia nunca contraerán el hábito. Por eso es esencial que los padres desalienten fuertemente el consumo de tabaco en la adolescencia y preadolescencia.

¿El tabaco sin humo es menos peligroso?

Todo tipo de consumo de tabaco pone a la región bucal en contacto directo con agentes cancerígenos (agentes que causan cáncer). Esos agentes cancerígenos y otras sustancias químicas perjudiciales provocan daños irreparables en la salud bucal del niño.

Los padres y adolescentes suelen suponer erróneamente que el tabaco sin humo es una opción “más segura”. De hecho, está demostrado que el tabaco sin humo libera una mayor concentración de agentes perjudiciales para el organismo y es mucho más adictivo. Una dosis de rapé tiene aproximadamente el mismo contenido de nicotina que sesenta cigarrillos comunes. Además, el tabaco sin humo causa leucoplasias en la boca, que son lesiones precancerígenas peligrosas.

¿Cuáles son los signos de cáncer oral?

El cáncer oral puede ser difícil de detectar sin la ayuda de un odontólogo. En algunos casos, no es visible ni doloroso hasta etapas más avanzadas. Los padres de quienes consumen tabaco deben estar al tanto de los siguientes síntomas:

  • Cambios en la forma en que se cierran los dientes;
  • Dificultad para mover la mandíbula;
  • Llagas en la boca que no sanan;
  • Entumecimiento o dolor;
  • Puntos rojos o blancos en las mejillas, labios o lengua;

El cáncer oral puede tratarse si se descubre en una etapa temprana. La realización de cirugías desfigurantes puede evitarse si el niño se abstiene de consumir tabaco y recibe controles odontológicos preventivos con periodicidad.

¿Cómo puedo hacer que mi hijo deje de consumir tabaco?

Hay muchas formas de desalentar a los niños y adolescentes de consumir productos del tabaco. Primero, está demostrado que hablar personalmente sobre los riesgos de consumir tabaco (o pedirle al odontólogo que hable con el niño) es una estrategia preventiva eficaz. Segundo, los padres deben dar el ejemplo. Según estudios de investigación, los hijos de padres no fumadores tienen menos probabilidades de adquirir ese peligroso hábito. Tercero, controlar de cerca al niño. Si el niño no coopera, en el consultorio odontológico se puede solicitar la realización de pruebas de detección de tabaco.

Si tiene alguna pregunta o inquietud acerca del consumo de tabaco por parte de niños, consulte a su odontólogo pediátrico.


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